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    October 27

    CANTAR EN EL DESIERTO

     

    El hecho de que cante en el desierto no debería asombrar a nadie, pues muchas personas lo han hecho desde el principio de los tiempos, cuando todo era arena (también el cielo) y los océanos estaban helados.
    Sabemos que cantaron en el desierto, pero no los escuchamos, por lo cual, hasta cierto punto, podríamos decir que cantaron para sí mismos, aunque ése no era, en principio, el destino de su canto.
    Puesto que no los oímos, también podríamos dudar de que efectivamente hayan cantado; sin embargo, estamos seguros de que sus voces se elevan o se elevaron por encima de las arenas del desierto, con esa clase de certeza que nos permite afirmar que la Tierra es redonda, sin haber visto su forma, o que gira alrededor del Sol, sin que en los hechos, nos demos cuenta de que nos movemos. Es la clase de convicción que nos hace suponer que han cantado en el desierto, a pesar de no haberlos oído. Por ser el canto una de las aptitudes de la gente y porque existen los desiertos.

    Ella canta a media voz. Las arenas son blancas, y el cielo, amarillo. Está sentada en un médano, a poca altura, con los ojos cerrados, y el polvo le cubre el cuello, las pestañas, los labios por donde escapa un hilo de voz como un licor sobre la tierra reseca. Canta sin que nadie la escuche, a pesar de lo cual, estamos seguros de que canta, o de que ha cantado alguna vez.

     

     

    Con seguridad el hilo de su voz se pierde casi de inmediato en el espacio amarillo que la rodea, sin vibraciones. Y el Sol, que chupa con voracidad las pocas gotas de agua de un lago próximo, se bebe las notas de su canto con furor. No por eso ella deja de cantar, ni tampoco eleva la voz: continúa cantando en medio de las arenas blancas, de las pirámides de sal que se elevan como templos de una divinidad ciega y obtusa. Las arenas, que han devorado a más de un camello y su jinete, ocultan las notas de su canto. Pero al otro día (o a la otra noche, porque si bien no lo oímos, podemos suponer que también canta bajo el cielo oscuro, en la soledad del desierto) ella vuelve a elevar la voz. Tanta insistencia no sorprende a nadie, pues parece algo intrínseco al canto, y a veces, intrínseco al desierto. A tal punto que nos sería difícil imaginar un desierto sin una mujer apostada sobre un médano, cantando, sin ser escuchada.
    La naturaleza del canto nos es desconocida, aunque estamos persuadidos de que el canto existe. Cuando ella baja a la ciudad (porque no siempre está en el desierto: a veces comparte la vida de nuestras ciudades y ejecuta los actos convencionales que venimos repitiendo desde nacidos) la aceptamos como una habitante más, porque en realidad, nada la distingue de nosotros mismos, salvo el hecho de que canta en el desierto: algo que podemos olvidar, puesto que nadie la oye. Cuando vuelve a desaparecer, suponemos que ha regresado al desierto y que en medio de las arenas blancas y el cielo como un océano, ella alza la voz, eleva su canto que como una gota de agua caída del espacio, el médano se traga.

    Relato de Cristina Peri Rossi

     

    (de mujerpalabra.net)

     

    Y a mi me gusta cantar en el desierto... ese donde paso varias horas al día, quizás por eso me gustó el relato, porqué me vi cantando entre montañas, aunque las mias eran de papel.


     

    October 25

    EMPURIABRAVA (Alt Empordà)

     

    Posiblemente haya bastante gente que haya oído sobre Empuriabrava y naturalmente quien haya estado allá, pero resulta que no hay tantos que supieran (yo entre ellos) que de este lugar se diga que es la marina mas grande del mundo (mas de veinte canales navegables) y fíjate tu que cosas, lo tenemos aquí.

    Hacía muchos años que no había vuelto a Empuriabrava y no recordaba lo grande que es, pasar si que he pasado al ladito muchas veces, siempre camino de Cadaqués, también cuando alguna que otra vez iba a Rosas, pero como no eran lugares que me llamaran demasiado la atención (masificación turística) pues como que siempre pasaba de largo. Pero hete aquí que estos días atrás anduve leyendo bastante sobre el lugar a raíz de mi visita als Aiguamolls, así me enteré que no era realmente un pueblo, (pertenece a Castello d’Empurias)si no una gran urbanización creada hace muchos años (mediados de los sesenta) cuando unos tres o cuatro empresarios junto a un Marqués de la zona propietario de una gran parte del terreno tuvieron la flamante idea de destruir aquel hermoso entorno dedicado al cultivo para construir una ciudad entre ríos y lagunas que parece flotar entre canales.

    Si he de ser justa, el resultado es muy bonito y llamativo a la vista, hermosas casas con sus amarres y sus yates en la puerta, realmente bonitas, hay que tener muuuuchooosssss euros para tener una casa en ese lugar idílico, así al azar vimos el precio de una de ellas… creo que algo así como un millón doscientos mil euros jeje, ¿quien da mas? vamos no voy a ser hipócrita, no le haría yo ascos a una casita con vistas a un canal, eso si, a mi me gustaron unas pequeñas de tipo pueblo, con una de esas ya me conformaría, y desde luego iría en esta época del año cuando se respira una paz ideal.

    Pero eso es para mis ojos ahora mismo, porque interiormente jode, y jode mucho mas después de haber estado en els Aiguamolls que son sus vecinos, suerte que hubo quien dijo por aquí no pasan y pudieron salvarlos… sería una pasada si hoy esos terrenos fueran parte del parque, pero una vez mas se pone de manifiesto las grandes barbaridades que se han hecho en nuestras costas, por muy bonitas que estas sean, jamás podrán compararse con la propia naturaleza.

    Las fotos del álbum son de los canales de Empuriabrava y de la Bahía de Rosas.

    canales_20empuriabrava

    Parte de los canales, vista aérea… que por supuesto no es mía jeje aunque también tiene aeródromo.

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    Nota aclarativa jeje

    El parque Natural dels Aiguamolls se creo en 1983 después de una larga e intensa campaña que se inició en el 76 para detener el proyecto de urbanización que pretendia construir una marina residencial para unas 60.000 personas, en un sistema de lagunas (marismas) situado en la desembocadura de los rios Muga y Fluvià.

    Las marismas de L'Empordà ocupaban en el pasado casi todo el llano de la bahía de Roses y del Bajo Ter.

    Toda esta extensa area de marismas, fue desapareciendo a causa de la desecación para el aprovechamiento agrícola y ganadero y a partir de los años 60 por la especualación urbanística.

    Si no se hubiera comenzado esa campaña en el 76, hoy no tendríamos esta maravilla dels Aiguamolls.

     

    Datos pillados de aqui y de allí (Internet)

    October 18

    EL DESENCANTO

     

    Desencanto… de ti, de mi, de tantos,

    de las horas que marcan y aplastan promesas

    de esa esperanza que nos queda cautiva en el tiempo

    desencanto que arrastro pegado a mi sombra.

    Que tibia la conciencia, de ti, de mi, de tantos,

    proyectos, esbozos solidarios, mercado de sentimientos

    abocados por alguna razón al desencanto.

    Ahora es buena hora para ponerle nombre

    a esta desidia que tanto me abruma y me confunde

    me siento tan lejana, tan ausente y vulnerable

    bosteza la alegría mientras persiste el tedio,

    Quien sabe, quizás algún día tengamos que buscarnos

    Y rendiremos cuentas por tantos desencuentros,

    o desencantos…

     

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    Ciertamente hay un desencanto de muchas cosas, desilusión por otras, si esto tuviera un saldo, el mío habría disminuido considerablemente… tal como si fuera descubriendo grietas por donde se escapan sentimientos, desvalidas palabras y un etcétera hambriento. No acumulo pesares y mucho menos insomnios pero a veces se me cansa el alma de ser una superviviente entre tanta ruina…

    Que nadie saque conclusiones, solo es una encerrona, un juego de palabras para mi mente inquieta.

     

    MANUEL LUNA

     

     

    Imágenes de Bárbara C. y M, luna

    October 12

    PARQUE NATURAL DELS AIGUAMOLLS

     

    Ayer domingo estuve en el Parc Natural dels Aiguamolls, del Empordà, aunque hay varios municipios integrados o beneficiados del parque, la entrada al mismo esta en una carretera que sale de Castelló d’Empùries hacia Sant Pere Pescador, bueno para entendernos mejor el parque ocupa una gran extensión de la Bahía de Rosas y lo constituyen tres zonas principales : La Reserva de los "Estanys": Con grandes extensiones de cañaverales, espadañas y prados inundables.
    La Reserva de las "Llaunes": Con lagunas litorales, prados salobres y dunas.
    La Reserva de la Isla de "Caramany": Situada en medio del Fluvià, y donde nidifican gran cantidad de aves. (este trocito lo acabo de pispar a la página del ayuntamiento de Rosas jeje).

    El caso es que de haber hay muuuuchos bichos sobre todo voladores o sea, aves, preciosas y pajarillos preciosos también, pero ya sea por la hora o por la época, nosotros no pudimos ver muchos la verdad, bueno tampoco nos hicimos con prismáticos tan necesarios ahora que lo pienso, eso si, vi muchos patos de diversas especies, allí estaba el cuello verde, tan bonito el y otros que no dejan de ser interesantes, son super graciosos cuando hunden la cabeza en el agua y patalean, supongo en busca de comida, lo del pataleo no se si es natural o porque no pescan ná de ná…

    Mi ilusión era ver los caballos y los gamos, esos los vi, los primeros de mas cerca, los otros desde el mirador de la torre, estaban muy lejos pero allí estaban, fue difícil pillarlos con la cámara naturalmente utilizando a tope el zoom y no estoy muy contenta del resultado esta vez, algo no hice bien, ahí si eche de menos unos prismáticos (que por cierto se pueden alquilar). Y como no, las cigüeñas blancas, que guapas ellas, que majestuosas en su vuelo,

    En fin, no vi las nutrias, ni los cisnes, ni tantos otros, aunque también es verdad que solo vimos una parte del parque, llegamos hasta la playa y volvimos porque ya se hacia tarde y pronto anochecería, de hecho pillamos la puesta de sol por el camino, pero nos falta una parte muy importante de ver, que según nos dijeron son 4 horas mas, la que hicimos es de dos horas, una de ida y otra para la vuelta… queda pues pendiente el resto del parque pero quedará para la primavera seguramente, cuando su flora empieza de nuevo el ciclo y  entonces  espero tener mas suerte. 

    Y por si alguien esta interesado en conocer la historia del parque, les recomiendo que vean este video, no importa que este en catalán porque se entiende nada mas viendo las imágenes, nos habla de la lucha de unas personas allá por los años 70 por conservar este maravilloso espacio natural dels aiguamolls, fue una suerte para todos que lo consiguieran, para nosotros y para los cientos de animales que hoy encuentran en el parque un refugio protegido y seguro.

     

     
     
     
     
    Nota de interés : si se deciden a ir que sea provistos de todo tipo de cremas, spray, mejunjes o lo que sea contra los mosquitos, a mi me han acribillado las piernas.
     
    October 05

    LA TORNASOLADA DESGRACIA DE JACINTA

     

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     Cuento inédito de Ángela Becerra

    En esa bochornosa mañana, en una esquina de la pared de la sala se la encontró extendida y jubilosa. Inspeccionó con su mirada ventanas, puertas y rendijas. ¿Por dónde había entrado si todo permanecía cerrado?¡Una desgracia! Era una desgracia y no estaba preparada para recibirla. Corrió desesperada a la cocina en busca de la escoba. Lo que siempre hacía cuando un extraño irrumpía en su apartamento sin autorización. Tenía que matarla, destruir el maleficio que desde las alturas se exhibía triunfal como una tenebrosa promesa.
    Cuando estaba a punto de asestarle el primer escobazo, se detuvo en seco y la examinó de nuevo desde abajo. ¿Era negra... o marrón? Porque si era negra, no había lugar a dudas, pero... ¿y si era marrón? Su madre había olvidado decirle qué pasaba si era de otro color.

    No tenía con quién hablarlo. Estaba sola frente a esa difícil decisión. ¿Y si la mataba y resultaba que dejándola libre, en lugar de una alegría insípida se perdía de una desgracia sublime?

    No podía equivocarse. Necesitaba observarla desde más cerca. Se alejó y minutos más tarde regresó con una silla que a modo de escalera colocó junto a la pared.

    Una lupa. Ahora necesitaba encontrar una lupa. Rebuscó entre cajones y estanterías, vigilando que la desgracia no escapara. La mancha oscura se mantenía adherida a la pared.

    —Quédate ahí quietica, mi amor —le dijo Jacinta, tratando de distraer su angustia—. Ahora vuelvo.

    Se perdió por el pasillo y regresó vanidosa, sintiéndose la mujer más lista de la Tierra; arrastrando sus tacones rojos a los cuales no renunciaba ni para dormir desde que había cumplido los cincuenta. “Si muero en cualquier momento, quiero morir elegante, ¡carajo!”, se había dicho a sí misma en el día de su cumpleaños, después de colocar en su armario los diez pares de zapatos recién comprados.

    —¿Lo ves? Ya estoy aquí —le comentó, acercándose con el “arma” en la mano; observándola desde el cristal de aumento que la convertía en un gran cíclope escapado de un cuento—. Esto no te va a doler.

    La vecina que había sentido los pasos activos de Jacinta, se apresuró a llamarla por teléfono.

    Al escuchar el insistente timbre que interrumpía su tarea investigadora, Jacinta se molestó.

    —Ya voy, ya voy. No la dejan a una disfrutar en paz su desgracia –murmuró, mientras levantaba el aparato.

    —¿Te pasa algo, mija? No paras de moverte.

    —Es una desgracia que se ha colado en la casa.

    —¿Una desgracia? ¡Bendito sea Dios!... Qué suerte. ¿Me dejas verla?

    —Ahora no; está muy quieta. Creo que se ha quedado dormidita y me da pena despertarla.

    —¿Y más tarde? —insistió la vecina con curiosidad infantil. Nunca había visto una desgracia tan de cerca.

    Jacinta se deshizo de la llamada y se subió a la silla, acercando el voluminoso lente de cristal a la desgracia. El color creció ante sus ojos. No parecía negra ni marrón. Era más bien de un tono mestizo e irradiaba una especie de brillos tornasolados que iban, en escamas minúsculas, del violeta al gris humo. Su impresionante belleza era indiscutible. Se sentó delante de ella y durante toda la mañana no dejó de observarla, imaginando el tipo de desgracia a la cual debía pertenecer su estirpe. No podía matarla por temor a acabar con una especie en vías de extinción. Hacía muchos años que no aparecía por esos alrededores ninguna desgracia.

    Sin saber qué camino elegir, durante días y días decidió no moverse del lugar ni siquiera para ir al baño. Si decidía matarla, era posible que el pueblo la tildara de asesina. Si en cambio decidía dejarla libre, su vida podía convertirse en un infierno al no saber a ciencia cierta si aquella desgracia había influido en su porvenir. La escoba permanecía altiva, apoyada en la pared, como testigo mudo de su indecisión.

    Mientras tanto, en el barrio se había ido extendiendo la noticia de que Jacinta escondía en su casa una gran desgracia y se negaba a mostrarla a la gente.

    A la entrada de la puerta se acumulaban decenas de hombres, mujeres y niños, un interminable tumulto venido de pueblos vecinos, todos en romería para ver la desgracia que escondía Jacinta.

    —¡Egoísta! —gritaba uno desde afuera.
    —No te pertenece —vociferaba una vieja, escupiendo la pulpa de la caña que masticaba.

    —Si apareció en el pueblo, es de todos.

    —Sí, tiene razón. ¡Es de todos!

    —Deberíamos tirar la puerta abajo —comentaron los más audaces.

    —No, no podemos forzar a que salga de ahí. Dicen que la desgracia siempre elige dónde estar y no se la puede obligar a abandonar el sitio que ha escogido para vivir.

    El cura del pueblo llegó con una botella de agua bendita y, rezando unas extrañas letanías, fue rociando las escaleras hasta la entrada, mientras el dueño de un circo itinerante balanceaba una jaula de oro adornada de piedras preciosas y hacía cuentas alegres de lo que podía ganar si lograba atraparla para exhibirla en la carpa. A veinte mil pesos la entrada, contando que nadie de los alrededores había visto una desgracia en mucho tiempo, con absoluta seguridad en seis meses se habría hecho millonario.

    Al ver la multitud, que empezaba a levantarse enfurecida, el alcalde del pueblo convocó una manifestación en la plaza. No podía permitir que los ciudadanos se descarriaran por culpa de una simple desgracia. Estaba bien que tuvieran curiosidad por conocerla, pero que el pueblo entero gastara su tiempo en esos menesteres no iba a consentirlo.
    Dentro del apartamento, Jacinta luchaba con sus párpados, tratando de mantener los ojos fijos en la pared. “Si no dejo de mirarla, tal vez ella decida por mí lo que hay que hacer” se decía, domando sus bostezos a fuerza de lágrimas. Pero la desgracia parecía no darse cuenta y se mantenía impasible. “¿Y si nos hacemos amigas?”, pensó Jacinta. Durante varios días, desde el amanecer hasta el anochecer, se dedicó a contarle con lujo de detalles los últimos aburrimientos vividos en plena alegría, sin sobresaltos ni angustias, tratando de interesar a la desgracia sin ninguna respuesta.

    Fueron pasando las horas y los días hasta que Jacinta sucumbió al cansancio, al sueño y al hambre. Los labios se le deshidrataron y la lengua se le evaporó con la última palabra. Las tripas se le habían pegado a la espalda y las ojeras dibujaban una sombra violácea en su rostro. Su cuerpo se encogía lentamente. Un antifaz le regalaba el anonimato de los muertos. Sus zapatos de charol rojo relucían sobre el negro mosaico, a la espera del último vals.

    Así la encontraron los vecinos, una vez lanzaron abajo la puerta y cayeron en jauría sobre la sala. Unos encima de otros, el carnicero, el cartero, la violinista, el afilador de sueños, la modista, el poeta, la cantante, el ilusionista, el realista, el propio alcalde, el cura piadoso, la dentista, el doctor, todos se abalanzaron sobre Jacinta buscando encontrar en ella la desgracia y tomarla para sí, pero al no haber visto nunca una, nadie fue capaz de reconocerla.

    En la rebatiña, los trajes y las carnes empezaron a volar por los aires. Los unos despedazaban a los otros en una enfebrecida danza, tratando de hacer suya una desgracia invisible. En medio de aquel festín de avaricia y locura colectiva, y aprovechando el descuido y la matanza general, la desgracia decidió salir volando en busca de otros horizontes. Total, no dejaba de ser una enorme mariposa solitaria venida de muy lejos que había caído, por culpa de un viento despiadado, en las entrañas de las minas de carbón de Barrancas, y sus iridiscentes y coloridas alas habían acabado revolcadas de hollín, vistiendo un riguroso luto que en nada le pertenecía.

    —Qué desgracia de pueblo –murmuró, antes de emprender su majestuoso vuelo.

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    Cuento escrito por Ángela Becerra y publicado en la Revista Diners

    (sacado de la web de ANGELABECERRAFANS).

    October 03

    ENTRE TU Y YO…

     

    La sensación que tengo a veces es de repetir situaciones que ya viví hace mucho tiempo
    pero… entre tu y yo,  ahora mismo si tengo que perder el tiempo prefiero hacerlo de otra forma,
    así que contra viento y marea me propongo no volver a vivir los mismos desalientos ni tropezar a ciegas
    que con los años se acorta la distancia y no sirven los mismos argumentos.

     

    julia15

     

    Se me ha perdido un amigo
    no sé quien es, solo quien fue…
    un vendedor de ilusiones
    un ladrón de sueños,
    un rebelde inconformista
    un furtivo en el exilio.

     

    julia3

    Tres años hace que no sé de el.

    (a Riko, mi amigo)

     

     

    imágenes de Julia Rozas.